IMG-20170324-WA0017El pasado mes de diciembre, bajo la influencia de un merecido desayuno después de una intensa sesión de mediación familiar, charlábamos distendidamente mi buen compañero Emilio Navas y yo sobre el rumbo de Mediación Siglo 21 y los proyectos que queríamos poner en marcha. A Emilio se le ocurrió una idea tan peregrina como desafiante… “¿Y si le proponemos a Signum organizar un curso juntos e invitamos a Antonio Tula?”. “Adelante”, contesté. Y dicho y hecho, un minuto después salía el primer whatsapp de Emilio rumbo a Signum.

Pocas veces he asistido a un curso tan práctico y provechoso en el que cabe destacar la horizontalidad en el proceso de aprendizaje: un grupo de 28 colegas mediadores donde todos hemos aprendido de todos.

Hemos aprendido mucho más que mediación: hemos aprendido a compartir algo más que unas horas de formación en un encuentro entre colegas; hemos palpado la grandeza de la humildad; hemos aprendido a no tener miedo a equivocarnos; hemos aprendido a aprender de nuestros colegas y, en definitiva, como ya decía otro de los grandes, Daniel Bustelo, hemos aprendido a no conformarnos con ser mediadores sino a convertirnos en personas mediadoras.

IMG-20170325-WA0034Qué decir del gran Antonio Tula, cuyas aptitudes y actitudes mediadoras, bien desarrolladas por igual, no dejaron indiferente a nadie: técnicas novedosas, estrategias brillantes, cambios de perspectiva, limpieza de conceptos preconcebidos, talento mediador, desarrollo de competencias personales… son algunas de las cosas que nos aportó durante el taller. Pero cabe destacar, por encima de todo, la gran dosis de generosidad y de humildad que nos proporcionó Tula y que rápidamente fueron contagiando al resto: desde el enfoque del curso que se abrió con una presentación que decía algo así como “aquí venimos a equivocarnos” o “la aportación de todos y cada uno de los que estamos aquí es correcta y será más que bien venida”… hasta el propio desarrollo del curso en el que Antonio Tula medió sin cesar, sin complejos, sin miedos, enseñando desde lo correcto e incorrecto del proceso.

Sin quitar mérito al maestro, quiero hacer otras menciones relacionadas con el éxito rotundo del curso.

Por un lado la participación de Signum, quienes con su experiencia y buen hacer han hecho que todo sea fácil a la par que agradable. Trabajar con ellos en la organización de las jornadas ha sido un auténtico placer: colaboración, compañerismo, generosidad y capacidad profesional los definen. Por otro, el grupo de asistentes cuyo talento, experiencia, conocimiento y excelente actitud de aprendizaje, enriquecieron un curso que ya de por sí apuntaba directo al éxito.

IMG_20170324_181800A todos, gracias.

Como conclusión nos llevamos muchas ideas pero, sobretodo, un sentir generalizado de que el buen hacer de un mediador es el reflejo de su calidad como persona.

 

Por María Quero Mapelli. Mediación Siglo 21.

 

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