Mediación

¿Qué es la mediación?

A diferencia del sistema judicial que hemos venido usando tradicionalmente para resolver litigios en el que un abogado defiende nuestros intereses ante un Juez para que imponga alguna medida resolutoria, la mediación es una manera diferente de resolución de estos mismos conflictos que permite que sean las propias partes las que decidan la mejor manera de arreglar sus diferencias.

El mediador, sin tomar parte, sin juzgar y de manera objetiva, ayuda a los participantes a encontrar una solución que satisfaga las necesidades de todos (ganar-ganar).

Su papel se basa en facilitar la comunicación entre las partes para que puedan escucharse, hablar y negociar sus posiciones en términos de beneficio mutuo y desde una óptica humana y personalizada del conflicto, sin desatender que los acuerdos alcanzados estén dentro del marco legal que corresponda.

La mediación, por tanto, aborda los conflictos desde un punto de vista más “humano”, donde además de los hechos, importa el significado que tienen para las personas y cómo se sienten frente a ellos.

El procedimiento de mediación está legislado en la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles.

El mediador

El mediador es un profesional experto, con formación de origen en cualquier disciplina (derecho, psicología, o cualquier otra) y que, además, posee una formación específica en mediación y resolución de conflictos.

Está entrenado en el manejo de situaciones de alta conflictividad y domina ciertas habilidades necesarias para favorecer el diálogo.

Su función será esencialmente la de estructurar un proceso de comunicación que amplíe las perspectivas de las partes y estimule sus potenciales de creatividad para reconducir la confrontación a un contexto de negociación y búsqueda de soluciones.

El mediador no es árbitro ni juez. En consecuencia, no opinará acerca de la eventual razón (legal, moral, etc.) que pueda interpretar que tienen las partes. Se mantendrá neutral e imparcial a lo largo de todo el proceso. Por este motivo, no podrá iniciar o deberá abandonar la mediación cuando concurran circunstancias que afecten a su imparcialidad. Antes de iniciar o de continuar su tarea, el mediador deberá revelar cualquier circunstancia que pueda afectar a su imparcialidad o bien generar un conflicto de intereses.

No podrá ser mediador quien con anterioridad intervino en el litigio como árbitro, juez o defensor de una de las partes.

Siempre que el mediador entienda que es beneficioso para la resolución del procedimiento de mediación, podrá actuar junto con otro mediador (comediación).

¿Cómo trabajamos?

La mediación comenzará con una sesión informativa en la que se explicarán los principios y características del procedimiento, coste, duración y cualquier otra información de interés para los implicados. Asimismo, se resolverá cualquier duda que éstos pudieran tener.

La sesión informativa no compromete a ninguna de las partes a tener que iniciar una mediación si no es su deseo.

Una vez iniciado el procedimiento, constará de una o varias sesiones y los mediadores decidirán si se realizan de forma conjunta o por separado con cada una de las partes.

La frecuencia con la que se desarrollen las sesiones y la duración de las mismas se pactará en cada caso entre las partes y los mediadores.

El procedimiento puede finalizar con o sin acuerdo. En caso de que se hubiera alcanzado un acuerdo total o parcial acerca de la controversia, el mismo podrá ser recogido por escrito a los efectos de poder ser elevado a público si las partes así lo dispusieran. Del acuerdo de mediación se entregará un ejemplar a cada una de las partes, reservándose otro el mediador para su conservación. El acta final de mediación pondrá fin al procedimiento.

Principios que rigen el proceso

Confidencialidad:

Toda la información compartida en el espacio de Mediación será tratada con absoluta confidencialidad. Además, ninguna información será entregada ni compartida con personas ajenas al proceso. Asimismo, no se entregará ninguna información a las partes que no sea la recogida en el acuerdo final que mutuamente han pactado.

En este sentido, el mediador o los mediadores no podrán ser citados como testigos en ningún procedimiento administrativo o judicial relacionado con la disputa. Tampoco se le podrá requerir información sobre los hechos, datos, contenido de las entrevistas, acuerdos provisionales o cualquier otro dato derivado del proceso de mediación.

Voluntariedad:

La Mediación es un proceso que para ser efectivo debe necesariamente ser voluntario. Ninguna de las partes debe acudir coaccionada u obligada. Del mismo modo, cuentan con total libertad para abandonar el proceso en cualquier momento que lo deseen, sin que ello conlleve ningún tipo de consecuencia.

¿Qué tipos de conflictos resolvemos en Mediación Siglo 21?

– Conflictos de pareja: Sabemos que un proceso de separación o divorcio es una de las situaciones más difíciles a las que debe hacer frente una familia. Al dolor afectivo y emocional de la ruptura se añade la preocupación por las consecuencias del reparto material y económico; la nueva situación social; sentimientos de culpa por el dolor causado a los hijos; y, en ocasiones, dificultades añadidas en cuanto a problemas de autoestima y sentimientos de soledad e incapacidad para afrontar la situación.

En Mediación ayudamos a que estas personas trabajen en la toma de decisiones sobre cualquier aspecto derivado de la ruptura familiar: tiempos compartidos con los hijos y el cuidado de los mismos, gastos futuros, reparto de bienes… así como cualquier otro aspecto que cada pareja quiera traer al proceso.

Trabajamos tanto con personas que aún conviven y quieren dejar de hacerlo, como con ex parejas que ya dejaron de convivir tiempo atrás, pero desean trabajar algún aspecto concreto que no han terminado de resolver satisfactoriamente.

Conflictos por herencias: Es frecuente que familias que se encuentran en situación de reparto de una herencia, tengan conflictos a la hora de distribuir los bienes que no quedan claramente definidos en el testamento. A veces las interpretaciones son diferentes en función de los intereses de cada uno, sin que necesariamente tenga que haber mala fe por ninguna de las partes.

Sea cual sea el motivo, la realidad es que estas circunstancias se repiten una y otra vez. La Mediación permite expresar las diferentes posiciones para que puedan trabajar en su resolución.

Conflictos intergeneracionales: A veces, las familias demandan los servicios de Mediación para resolver conflictos puntuales derivados de sus procesos evolutivos. Nos referimos a conflictos intergeneracionales, por ejemplo, entre padres e hijos adolescentes; o entre hermanos adultos preocupados por el cuidado de sus padres ancianos o dependientes.

Conflictos vecinales: Los conflictos de convivencia vecinal están a la orden del día. Son múltiples las causas que provocan desencuentros: derramas, ruidos, quejas, desperfectos, permisos no concedidos… Al igual que en otros ámbitos, la Mediación vecinal abre una vía de diálogo a estas personas con el fin de llegar a un acuerdo que convierta sus conflictos de convivencia en acuerdos que garanticen el respeto de los intereses comunes.

Conflictos surgidos en el entorno laboral: A veces, los vínculos entre empleados se convierten en foco de conflictos. Las relaciones personales se deterioran y sin embargo la obligación de continuar trabajando juntos se impone. Cuando esto sucede, disminuye la capacidad y calidad del trabajo, ya que las diferencias personales imperan sobre los intereses profesionales.

La tipología de desencuentros es infinita y puede darse entre empleados; entre empleados y la dirección; entre departamentos o equipos; entre cliente y proveedor; o incluso entre competidores.

Muchas empresas no conocen el coste económico que esto supone: tiempos de desocupación, pérdida de eficiencia, bajas, rotación interna y/o externa, inversión de otros recursos personales en la disputa o su resolución… Además de la posibilidad de acabar en los tribunales. (Puedes ampliar la información en este link: artículo de Mediación Siglo 21 publicado por CienXcien Personas)

Nosotros introducimos un nuevo elemento en el campo de la gestión de personas: la Mediación como herramienta de gestión de conflictos en la empresa. Porque sabemos que un buen ambiente de trabajo y una herramienta bien implantada como sistema adecuado de resolución de conflictos, son garantía de éxito en el rendimiento empresarial y por tanto en los resultados organizativos.

Para más información pincha este link.

Conflictos mercantiles: Ir a mediación mercantil.

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